Alma de vidrio
El vidriero estaba en su taller, mezcló los ingredientes: los más importantes la fuerza y la transparencia. Aparte hizo un molde de hierro forjado, allí vació la sustancia y la esencia: era su hijo, Baso era su nombre. El creador añadió a su cuerpo cables y tornillos, como si fuese un robot, para que se articulara mejor. Él es un hombre de vidrio; sí, de vidrio. Luego le puso en la espalda un chip de carrera y una batería recargable. Se llama Baso, porque su mamá (la esposa del vidriero) no quería que lo imaginaran como un vaso, (así fuera de vidrio) ni mucho menos como un bazo, (porque no se parece en nada) modificó la ortografía, y así nació el nombre Basito, como le decimos todos de cariño. Manifiesta sus pensamientos sin hablar, no sólo porque su mente es clara y transparente, sino que su mirada lo dice todo.
En un principio, mientras Basito crecía, ni cuenta se daba de su fragilidad. Su mamá corría detrás de él con la angustia de que se hiciera daño, como un niño normal e inocente, le gustaba arriesgar su salud sin saber las consecuencias. Creció, y poco a poco iba descubriendo sus distintas habilidades. Ya no era tan débil como antes, era un cristal duro y macizo, no era muy transparente, aprendió a ocultar y disimular sus cables (órganos), sabía que sus pensamientos no se proyectaban en su cabeza como letreros, y su corazón era una extraña mezcla entre carne y cristal, muy frágil y vulnerable. Al dormir se conecta a la toma de luz para recargarse. Si se conecta a una línea telefónica su alma viaja y entra a los computadores encendidos del mundo y evoluciona su capacidad de pensamiento, racionamiento, lógica y filosofía. Se desconecta y despierta evolucionado. Vuelve a su molde para seguir existiendo en el mundo real. Toma nota de lo que aprende allí y se recarga para “autorrellenarse” de inteligencias… para sobrevivir en este mundo cruel.
Para vestirse, Basito come helado; ¡sí, helado! Come helado de vainilla cuando hace calor, de fresa cuando está contento, de manzana para camuflarse entre el verde de la naturaleza, de morazul para ir de rumba, de limón para ir al estadio (como buen paisa es hincha del Nacional), y de chocolate, por si está de luto. Un día en la vida de Basito es muy simple: ♫ Él se levanta por la mañana, no se da un baño, ni se perfuma, pues este Baso no huele ni un poco mal ♫ Nada que envidiarle a los Santos de porcelana que ni sudan ni les da pecueca…
Usa día a día una capa protectora para que cuando salga a la calle y se choque, suavemente, con otros materiales más fuertes no se aporree. Es de vidrio, si. Pero es un hombre. Habla común y corriente, brilla y camina despacito. Tiene un pequeño grupo de amigos que no le temen. El resto de la gente, lo considera un extraterrestre, no tiene pelo y es muy delgado. Busca empleo para no ser dependiente de su padre y además ayudarle en la casa, ya que lo hizo con mucho esmero y lo hizo con capacidades maravillosas, tan bien, que ni él mismo se hubiese creado así.
En un principio, mientras Basito crecía, ni cuenta se daba de su fragilidad. Su mamá corría detrás de él con la angustia de que se hiciera daño, como un niño normal e inocente, le gustaba arriesgar su salud sin saber las consecuencias. Creció, y poco a poco iba descubriendo sus distintas habilidades. Ya no era tan débil como antes, era un cristal duro y macizo, no era muy transparente, aprendió a ocultar y disimular sus cables (órganos), sabía que sus pensamientos no se proyectaban en su cabeza como letreros, y su corazón era una extraña mezcla entre carne y cristal, muy frágil y vulnerable. Al dormir se conecta a la toma de luz para recargarse. Si se conecta a una línea telefónica su alma viaja y entra a los computadores encendidos del mundo y evoluciona su capacidad de pensamiento, racionamiento, lógica y filosofía. Se desconecta y despierta evolucionado. Vuelve a su molde para seguir existiendo en el mundo real. Toma nota de lo que aprende allí y se recarga para “autorrellenarse” de inteligencias… para sobrevivir en este mundo cruel.
Para vestirse, Basito come helado; ¡sí, helado! Come helado de vainilla cuando hace calor, de fresa cuando está contento, de manzana para camuflarse entre el verde de la naturaleza, de morazul para ir de rumba, de limón para ir al estadio (como buen paisa es hincha del Nacional), y de chocolate, por si está de luto. Un día en la vida de Basito es muy simple: ♫ Él se levanta por la mañana, no se da un baño, ni se perfuma, pues este Baso no huele ni un poco mal ♫ Nada que envidiarle a los Santos de porcelana que ni sudan ni les da pecueca…
Usa día a día una capa protectora para que cuando salga a la calle y se choque, suavemente, con otros materiales más fuertes no se aporree. Es de vidrio, si. Pero es un hombre. Habla común y corriente, brilla y camina despacito. Tiene un pequeño grupo de amigos que no le temen. El resto de la gente, lo considera un extraterrestre, no tiene pelo y es muy delgado. Busca empleo para no ser dependiente de su padre y además ayudarle en la casa, ya que lo hizo con mucho esmero y lo hizo con capacidades maravillosas, tan bien, que ni él mismo se hubiese creado así.


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